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El ocio con fecha de vencimiento



Estar en la ciudad durante enero es algo inesperado. Hace varios años que elegimos este mes para viajar pero 2020 nos encontró con Diego cambiando de trabajo y la imposibilidad de usar días para movernos hacia algún destino. Aunque las vacaciones en Modo Turista son ideales, reconozco que pasar tiempo en casa, tranquila, con Mini y evitando el subte + el calor veraniego es un gran plan. El único problema es que mi mente está programada para calcular "lo que se viene" y eso le juega en contra a la idea de relax. Bueno, no es que ando estresada sufriendo con la rapidez con la que el mes pasa (¡ya estamos en la segunda quincena!) pero lo pienso y eso repercute en varias actividades de mi día a día. Una de ellas es con la que siempre sueño cuando la rutina me agobia: tiempo para mirar series. 

Empiezo con una. Son 10 episodios, 50 minutos cada uno, tres temporadas. Por Dios, si me dedico a verla pierdo horas para ver otra cosa. OK, veo los dos primeros episodios y la dejo para después.

Otra elección. Esta tenía una pinta tremenda (el trailer me había encantado). Empiezo. Menos mal que son sólo 8 episodios y termina. Una hora por episodio. ¿Por qué es tan lento el primero?, ¿se pondrá buena después? Fiaca de seguir. Pausa. Agarro el celular y veo Instagram.

¡Esta parece buenísima! Tres episodios, casi una hora cada uno. Veo el primero completo, está bueno. Hablo con un amigo, le cuento que la estoy viendo y me dice que el segundo episodio es un moplo y que el tercero ni lo va a ver porque leyó por ahí que era malísimo. Nada más que decir, Señor Juez: esta serie quedará para otro momento.

Y así con casi todas las series que pasan por mi click. Estuve pensando cuál es el problema y claro, soy yo. Como estoy pendiente de los días que me quedan de ocio extremo, quiero hacer buen uso de todas esas horas y si me la paso viendo programas largos o aparentemente aburridos, voy a perderme las vacaciones. Ya sé lo que me van a decir y sepan que a veces soy mi mejor psicóloga: tanto pensar en lo que viene y en lo que se va le quita atención a lo que está pasando. Bueno, este post es como una catarsis virtual para leerme cada tanto y reflexionar... quizás.

A pesar de esta locura de hacer play, pausa y stop en menos de media hora sí hubo algunas series que me atraparon desde el minuto cero y por las que dedicaría todo mi tiempo libre a ver temporadas infinitas.

Fleabag. Me encantó y quedé plop cuando terminó la segunda temporada y leí que era el fin de la serie, que así lo quiso su autora (y actriz principal). En esta temporada de premiaciones se está llevando todo y lo bien que hace porque es genial. Los episodios duran alrededor de 30 minutos, la protagonista nos habla (mira a la cámara constantemente contándonos algo o simplemente poniendo caras según la circunstancia) y todos los personajes que acompañan son excelentes. Como plus es inglesa y hay que reconocer que el humor inglés parece menos ficticio que el norteamericano.

You. Con una tercera temporada confirmada para 2021, el encanto de este asesino serial da para más. Acá también está el recurso de hablar con nosotros (más bien habla consigo mismo) pero esta vez como voz en off del protagonista. Al actor probablemente lo reconozcan ya que era uno de los principales en una serie que, para variar, empecé y jamás terminé: Gossip Girl.

Modern Love. Las historias de amor en formato individual me pueden; algo así como Love Actually en versión serie. Son 9 episodios con algunos muy conmovedores y con un guiño final que le suma puntos. Se trata de todas historias diferentes vinculadas al afecto, el romance y los vínculos y parece que habrá segunda temporada así que mejor imposible.

The Outsider. Empezó la semana pasada y HBO transmite un episodio cada domingo lo cual es peor para mi ansiedad porque lo que vi está tremendo y quisiera poder terminar con la historia de un tirón. Jason Bateman actúa y dirige episodios y todo salió de la cabeza del prolífico Stephen King que, como bien sabemos, tiene tanto buenas como malas adaptaciones. Pero esta serie tiene toda la pinta de ser un hit por lo que se las recomiendo.

Como buena fanática de ver películas y series tengo varios servicios de streaming y esto se los aclaro porque hay dos recomendaciones que le pertenecen a Amazon Prime Video. Me suscribí hace unos 5 meses y me gusta la oferta que tiene, sobre todo de producciones propias y de películas ochentosas. Si quieren estrenos recientes les recomiendo HBO GO que además tiene series buenísimas como True Detective, Game of Thrones, Watchmen (es un delirio pero está muy bien hecha), The Leftovers y Big Little Lies, entre otras. Volviendo a Prime Video, les cuento que pueden suscribirse por un mes gratis y luego, si mal no recuerdo, se pagan aproximadamente $250 mensuales.

Y ahora viene el momento donde les pido ayuda. A continuación va el detalle de varias series que empecé a ver y nunca seguí y otras que dicen que merecen la pena pero no sé si conviene empezarlas.

Las que empecé y están en pausa hace meses.

Bloodline. Confieso que acá mentí porque ayer volví a ver los dos primeros episodios pero la había empezado el año pasado. Como los spoilers me seducen, fui a buscar qué tal había terminado y todos se quejaban de que la tercera temporada era un chiste, que debería haber terminado en la primera. Eso me quitó pilas porque parece atrapante pero los episodios son de una hora y si el final es malo, ¿vale la pena seguir?

Dracula. Tres episodios, el primero bueno y el tercero parece que muy malo (es la serie a la que hice referencia al principio). Me gustó la estética y la actuación de algunos personajes pero este Dracula se torna medio inverosímil al llegar al cierre del episodio 1.

Good Omens. Es una comedia con buena crítica en la que un demonio y un ángel se unen para algo que tiene que ver con el Anticristo. Sí, vi el comienzo y no presté mucha atención porque zzzzzz.

Outlander. Pendiente eterno. Recuerdo que hace mil años hice un post similar a este y todos me recomendaban que viera esta serie pero no sé por qué pienso que es aburrida. Acabo de leer que la sexta temporada arranca en febrero... ¿es momento de empezar a verla?

Peaky Blinders. Vi el primer episodio en un avión y digo esto porque en los aviones no duermo y veo todo lo que tenga a mi alcance. A pesar de que era un vuelo largo, no pasé al segundo episodio. No me pareció mala pero tampoco me voló la peluca.

The Boys. La última joya de Amazon Prime Video. Mucha manija a esta historia de superheroes sin corazón de dulce de leche, más bien todo lo contrario. La segunda temporada está en el horno y por más que vi dos episodios no me terminó de conquistar. Es como que estoy esperando algo y nunca llega. ¿La vieron?


Las que parecen merecer que vea al menos el primer episodio.

The Marvelous Mrs. Maisel. No tengo la menor idea de qué trata pero gana premios y renueva temporadas así que entiendo que es buena... ¿lo es?

The Crown. Está en mi lista hace meses y no sé qué hacer con ella. Si vieron la última temporada sepan que Olivia Colman, quien hace de la reina, se luce en el personaje que tiene en Fleabag.

The Politician. Cero idea salvo que un joven quiere ser presidente (!) y hará todo lo posible para lograrlo. ¿La pegué?

The Witcher. La vendieron como la nueva Game of Thrones pero si está Henry Cavill para mí es mala: no sabe actuar.

Me quedan 15 días de vacaciones 100% ociosas y después sólo me conformaré con los fines de semana así que les pido que me den una mano con la elección de las series. Ojalá que alguna de mis recomendaciones les sirva como plan para un buen rato de relax y placer hogareño.
El tiempo es oro y en algunas cabezas, como la mía, ¡vuela!

Me fui para volver

Una de las tantas obras (bellas) de David Stenbeck

Las idas y vueltas de la vida son reales, no una frase hecha. Tengo varios ejemplos para hablar de esto pero el que me ubica nuevamente en este blog es el que quiero traer a colación.

Llevo alrededor de dos años dando vueltas sobre mi misma; algo así como estar en loop dentro de una etapa donde no voy ni para adelante ni para atrás. Mi día a día ha transcurrido en modo automático aunque, ojo, sin penas profundas ni tristeza insostenible. Por supuesto que la apatía que esto trajo consigo se tiró de cabeza en el blog y por eso decidí escribir cada vez menos. Luego, habiendo notado que algo no andaba bien, aposté por forzar un cambio y a partir de ello nació la idea de mudarme a otro blog: uno nuevo, con mi nombre y apellido como para reforzar la identidad que tenía dormitando. ¿Vieron cuando algo no tiene que ser y uno lo quiere meter a como de lugar? Bueno, así se gestó ese blog. Los detalles me los guardo pero lo que sí les puedo decir es que no habiendo visto la luz ya lo sentía ajeno. Siempre un palo en la rueda (más externo que propio) y cada vez más lejano, aún antes de tener la chance de hacerlo mío y abrazarlo, como pasó desde el día uno con Desde el Vestidor. 

En un año escribí 11 posteos, menos de un post por mes. Algunos los disfruté y otros salieron porque sí, para justificar la inversión de dinero y tiempo en un blog que tenía la tarea de hacerme reconectar conmigo misma. El diseño es moderno, está en Wordpress que es LA plataforma según muchos y tiene varias categorías como para que escriba de cualquier cosa pero, sin embargo, parece de otra persona. Sintiendo esto entraba cada tanto a chusmear Desde el Vestidor, con su diseño estático pero más vivo, con la simpleza de Blogger que además de ser intuitiva (es escribir, poner fotos y publicar) tiene un cierto encanto vintage; y con todos mis posteos, desde el primero en 2010 hasta el último anunciando, con bombos y platillos, este nuevo gran comienzo en mi vida digital.

Días atrás, motivada por la energía que mágicamente (!) suele regalar el comienzo de cada año, me puse a pensar qué hacer en general y decidí ponerme en movimiento. Ya pasó demasiado tiempo de decir "me merezco un poco de fiaca" y es el momento de activar. Tengo una lista de pendientes que no es demasiado compleja de realizar pero tiene muchos postergados. Con orgullo puedo decir que uno de ellos lo cumplí hace poco y otro, quizás dentro del TOP 3 de más importantes, lo estoy llevando a cabo al escribir este posteo y darme la bienvenida a este blog retro pero absolutamente mío. Le voy a dar una lavada de cara en el corto plazo (cambiar la bio, el texto de presentación, el diseño) pero acá me quedo a compartir todo lo que salga desde mi vestidor interno. 
Al final me fui para volver pero ¡qué gusto da volver a aquello que amamos!



PD: www.aninkatokos.com seguirá vivo por unos meses pero sin actividad (de tanto en tanto iré copiando esos posteos a este blog para que también sean parte de este espacio).

¡Nuevo blog!



Ustedes saben que hace mucho tiempo que no pasaba por acá y la razón era que sentía que "el vestidor" me quedaba chico. Con el paso de los años mis intereses se fueron ampliando y hablar sólo de moda me resultaba acotado y así como todos cambiamos a través del tiempo, también lo deberían hacer los espacios virtuales que ocupamos. Así fui madurando la idea de dejar este blog y abrir uno nuevo, algo que concreté el 1° de abril. 

Desde el Vestidor seguirá existiendo pero como una sección más aunque esta web no cerrará sus puertas ya que acá puedo volver a posteos de junio de 2010, el mes en el que empecé a escribir, y pasar por otros años donde se incluye gran parte de mi vida: viajes, casamiento, proyectos nuevos, experiencias y compras, claro está ☺

Los espero en Aninka Tokos, esta web que lleva mi nombre y se nutrirá de posteos de los más variados que espero compartir con ustedes, tal como lo venimos haciendo hace tantos años.

¡Nos vemos por allá!

Desiderata y su shop online: debut y despedida



¿Qué tendrá que ver este bollo de papel en el post del día? Pues bien, sirve para que se den una idea de cómo recibí mi compra en Desiderata, salvo que en lugar de un papel se trataba de una camisa blanca.
Vamos con el relato de la anécdota. El 1° de mayo me llegó por mail el aviso de que Desiderata tenía rebajas online y me tenté rápido ya que tenía en vistas una camisa cuya versión web resultaba atractiva. Una prenda que no resaltaba por su originalidad pero justamente buscaba un modelo tradicional y cómodo.

Camisa Net Low Buddy (actualmente a $888 por el Hot Sale. El precio original es $1480 y yo la pagué $1110).

Lo primero que pensé es que si al momento de retirarla me gustaba mucho, de seguro la iba a comprar en rojo y también en negro. A las que nos gusta la pilcha (!) sabemos bien que encontrar algo que nos resulta funcional implica sumarlo en otros colores, siempre y cuando el precio acompañe; es decir que Desiderata tenía una posible compra de dos prendas más siendo esto algo importante en una época de poca creatividad y precios tremendos.

Claramente a la marca no le interesa fidelizar clientes y es probable que manejen su estrategia de cada temporada obviando la planificación y tratando de vender lo más posible sin prestarle atención a aquello que hace que una marca sea una marca: el vinculo con las personas. Y les digo esto porque lo comprobé ayer, día en que retiré mi compra en la sucursal de Av. Santa Fe. 

Cuando la vendedora -muy atenta ella- trae mi pedido, de una bolsa transparente se desmaya una camisa hecha un bollo y llena de arrugas. "¿Es esta tu compra?", me dice, a lo que yo respondo que sí pero que eso es un acordeón (sic) y no iba a llevármelo así. ¡Por supuesto que esa NO debería ser mi compra! En la actualidad, la experiencia online tiene que ser tan buena o aún mejor que la experiencia en la tienda física. A nivel internacional, las marcas están buscando que el shop online supere a la compra in situ y la tienda, en un futuro no muy lejano, obrará de espacio de exposición de las prendas que luego el consumidor comprará desde la web. 

¿Quieren que les sume un par de frutillas a la torta? La primera de ellas viene en forma de mancha ya que la camisa en cuestión tenía una parte amarillenta en la zona de los botones (y las vendedoras me dieron la razón... ¡menos mal!). La segunda nace gracias a la gran idea de la cajera de invitarme a que vaya a otra sucursal para que busque una nueva camisa ("parece que en Unicenter la tienen"). Ante mi negativa, con buen tino me propuso preguntar ella y mandarla a pedir. 

Yo contaba con poco tiempo y en ese momento con pocas pulgas por lo que finalmente acepté llevarme la bendita camisa en color negro y un talle menos. Al llegar a casa me la probé y comprobé que se trataba de un trapo infame que como mucho debería costar $300. Una lágrima.

Ni en la web se ve linda :(

He perdido $1100 pero gané la certeza de que jamás volveré a comprar en Desiderata, ni online ni en local. Que quede este post como testigo de mis palabras (?). Espero que nunca les pase el recibir una compra como si se tratara de un descarte, manchas incluidas. Nunca me había pasado algo así y realmente quedé sorprendida e indignada con la situación. ¿Cuál es el servicio post venta que pretenden tener si nuestro primer contacto con la compra es una vergüenza?

Hablando de experiencias online, por suerte existen marcas que son la otra cara de la moneda. Un poco antes de realizar esta compra olvidable, me tenté con una carterita de Jackie Smith. Andaba buscando un modelo pequeño, en negro, que funcionara como comodín en salidas que requerían estar un poco más arreglada de lo normal. La que tenía era monona pero de cuero sintético y el uso le dejó secuelas por lo que mi idea era invertir y no pichulear. Así fue que encontré la cartera Agatha y en un rapto de amor propio en la oficina, hice unos clicks y la compré. 

Agatha by Jackie Smith ($4590)

En la web te invitan a que pases a buscarla por un local o que pongas día y franja horaria para que sin cargo te la lleven a tu casa. Elegí la segunda modalidad y un par de días después me llamaron desde la marca para avisarme que podían llevármela antes así que quedamos que sería un jueves a las 11 de la mañana. 

Ese día, cerca de la hora pautada, me llamaron de la empresa de taxis para decirme que en minutos llegaría mi cartera y así fue. Les parecerá una pavada pero la puntualidad en la entrega de pedidos es un bien en escasez por lo que yo ya estaba contenta. La cartera no sólo llegó en su bolsa sino también en la típica caja de Jackie Smith con moño y tarjeta de presentación. A partir de ese momento me transformé en cliente.

Es probable que ustedes me digan que se trata de una marca cara y que estos detalles tienen que estar cuidados. Es cierto, no lo niego, pero volviendo a Desiderata yo les pregunto si acaso será tan difícil hacer una buena presentación del producto; que aún tratándose de una marca de consumo masivo, teniendo en cuenta todos los procesos que hacen a la entrega del producto, quizás podrían destacarse entre su competencia y sumar clientes en lugar de esporádicos consumidores.

¿Ustedes qué experiencias tienen con las compras online? Ojalá ninguna se parezca a la mía con la triste camisa ya que eso nos haría perder la confianza que tanto costó (y cuesta) tener en el shopping online en Argentina.

¡Buena jornada a pleno otoño!

Los casamientos... ¡Ay, los casamientos!



No me gusta recibir invitaciones a casamientos. Bah, no es que no me gusta pero de primeras pienso en aquello que me complica y no en aquello que voy a disfrutar. El ¡¿qué me pongo?! se me tatúa en el cerebro dos meses antes, como un mandato esclavizante donde todo lo que tengo no sirve o no me queda bien. Creo que estoy programada para que, cuando aparecen eventos de este tipo, mis neuronas envíen un mensaje reiterativo de que tengo que comprarme algo nuevo... y así lo suelo hacer. 

Admiro a aquellas mujeres que tienen resueltos sus looks de fiesta en un abrir y cerrar de ojos. Hacen magia con las prendas del guardarropas y siempre aparecen renovadas, no se sabe cómo. Claramente ese no es mi caso y padezco la incógnita sobre qué usar cada vez que recuerdo la fecha del casamiento. Más encima tengo dos: uno a fines de este mes y otro a fines de mayo. ¿Acaso el universo me odia?

A pesar de que paso largo tiempo pensando qué usar, la realidad es que lo resuelvo un par de días antes. Es como que trato de alargar la agonía lo más que puedo en lugar de definir todo de antemano y olvidarme del asunto. Y como les decía antes, siempre recurro a comprarme algo nuevo y así es como acumulo vestidos que, por alguna extraña razón mental, no vuelvo a usar. En tren de confianza admito que con algunos ya no me identifico, otros no me quedan igual respecto de cuando los compré y el resto simplemente me aburre. Pero, ¿no podría igualmente revolver mi placard y armar algo copado con lo que tengo? La respuesta es rotunda: no me sale. Quizás tengo inventiva para el día a día pero para los casamientos me trabo y quedo en "pausa", tildada y carente de toda creatividad. ¿Soy la única a la que le pasa esto?

Hace unos días me compré una cartera negra clásica, de tamaño pequeño y que pienso usar como comodín para fiestas y otras salidas (merece post aparte porque además de bella, el servicio de venta online de la marca es admirable). Creo que esta cartera es lo único que no se verá afectado por el paso del tiempo en materia de eventos ya que los sobres, por ejemplo, para mí dejaron atrás su momento de gloria. Tengo un montón, algunos de buena calidad y otros medio pelo que no sé cómo llegaron a mi vida; pero la verdad es que la gran mayoría me resulta pasado de moda.

Con los zapatos es otra historia. No tengo demasiados pares de taco alto pero me di cuenta que casi todos los que habitan en casa son en colores que no me sirven para cualquier prenda. ¿Por qué no tengo unos stilettos negros? La conclusión es que como no estoy programada para resolver fácilmente conjuntos para este tipo de eventos, termino comprando cosas que luego no puedo combinar con otras. Tantas veces he hablado sobre sumar comodines para los looks cotidianos (el blazer de un sólo color, el vestido negro, el pantalón sastrero, el abrigo de calidad) y me olvidé por completo prestarle atención a la ropa para fiestas. Y así es como llego a este momento de claridad divina donde, más allá de haber encontrado la luz en las respuestas, tengo que salir a comprarme algo para estos casamientos.

Lo que tengo clarísimo es que voy a optar por algo discreto y quiero sumarle medias negras opacas. Días atrás vi un look de Julieta Cardinali que me pareció sentador y elegante y como no busco estar incómoda o demasiado jugada con la ropa, creo que iré en esa línea.

El vestido ni lo tengo en cuenta: es de Evangelina Bomparola y cuesta $28.000

Mis opciones en materia de vestido son todas de Awada. Le soy fiel a la marca para estas ocasiones ya que me suele salvar. El lookbook de la colección Otoño/Invierno 2018 tiene varios modelos que me gustaron. Quizás ustedes me dirán que son demasiado aburridos y que debería ir por algo más llamativo o divertido pero la verdad es que mi estilo es bastante neutro y si usara otra cosa probablemente no lo luciría bien.






También me gustó un vestido de Clara Ibarguren y algunos otros de Rapsodia por lo que la cita tiene que ser en un shopping donde encuentre estas tres marcas (Alto Palermo, por ejemplo).

Clara Ibarguren FW18

Rapsodia FW18

Rapsodia FW18

Rapsodia FW18

¿Cómo resuelven ustedes sus looks festivos?, ¿tienen algún tip para compartir, algo que mejore toda esta experiencia previa?

Prometo que la próxima semana sale nuevo post así no pasa tanto tiempo para que nos volvamos a leer (aunque siempre podemos conversar vía Instagram).

¡Buena jornada fresca!

El charol a nuestros pies

www.thezoereport.com

En algunos casos es charol (cuero lustroso y brillante) y en el otro es un material sintético que lo simula pero, en cualquiera de las dos opciones, esta es una de las tendencias más fuertes que nos trae el próximo invierno. En realidad el charol jamás pasa de moda pero como ya sabemos, se sube a la ola de tendencias cada tanto y por eso lo vemos por todos lados.

www.telva.com

¿Formas de usar este calzado? ¡Todas! No hace falta que describa ideas ni arme collages ya que se trata de un material versátil que queda más que bien en casi todos los looks que se nos ocurran. Claro que hay detalles a tener en cuenta como, por ejemplo, el modelo de calzado que elijamos. Los mocasines son perfectos para vestidos, equipos sastreros y jeans ajustados. Si nos gustan los abotinados, que suelen ser un poco más toscos que los mocasines, entonces podemos pensar en un conjunto relajado y holgado, urbano sin dejar de ser canchero. Y si preferimos ir por las botas, las que son al tobillo o el inmortal modelo Chelsea son la opción indicada para esta temporada.

www.ellahoy.es

Revisando algunas propuestas por estos pagos, me encontré con muchas opciones para tener en cuenta y no necesariamente todas en negro sino en otros colores y también combinadas con un segundo material. 

C'est Fini ($3950 y $4050)


C'est Fini ($3850 y $2950)

Mishka ($5680 😒)

Mishka (a la izquierda: $5640 / a la derecha: $5180 / arriba: $5120 / abajo: $5160)



Ferraro ($2680)

Gekke ($3490)

Guido ($3385)

Prüne (arriba: $3290 / abajo: $3190)
También en cartera by Blaqué ($1790)

Luce linda, ¿no creen?

En mi haber tengo unos abotinados de La Leopolda que no paro de usar y les he sacado el jugo aún en días de lluvia pero también me di el gusto de renovar calzado (!) y compré dos pares que están en esta sintonía: unas botas y unos mocasines con perlas.

Abotinados Gutiérrez by La Leopolda

Las botas son de Massimo Dutti y las compré en Madrid rebajadas al 50%. Las pagué 50 euros ($1250 aprox.) por lo que en temporada costaban alrededor de $2500.

Encontré esta monada en el local de Zara sobre Av. Santa Fe hace dos semanas. El precio es de $1300 y los uso con una talonera de silicona ya que. como con casi todos los zapatos que tengo (salvo los de Guido), me lastimo la zona durante los primeros usos.

¿Sacamos el charol a brillar por las calles de la ciudad? Hay precios para todos los bolsillos así que solo se trata de encontrar la opción que mejor se ajusta a nuestros gustos. 

¡Feliz jornada y nos leemos!

PD: tengo ganas de regalarme estas botas que se suman a dos tendencias: el rojo y el efecto charol. ¿Qué opinan? Creo que quedarían geniales con jeans tobilleros.

Más encima hoy están rebajadas en un 30%... ¡ya fue todo! ♥
Ah, son de Blaqué.

La estampa del momento

Alex de Londres = @thefrugality

Como en casi todas las temporadas, los avances del invierno local y el transcurrir del invierno en Europa y Estados Unidos, nos muestran gran cantidad de ejemplos de la estampa del momento y esta vez le tocó su turno al Príncipe de Gales (lo hablamos acá, ¿recuerdan?). En mi último viaje fui testigo de su reinado ya que aparece en todo: carteras, zapatos, pañuelos, pantalones, vestidos, faldas, abrigos, sacos y hasta boinas. Por supuesto que nos saturaremos de ella en un año y medio, quizás dos, pero lo bueno es que en realidad se trata de un estampado con varios años de existencia por lo que no pasará de moda nunca (aunque sí será tendencia y dejará de serlo una y otra vez).

Pilar de España = @pilar_ohmyblog

Intuyo que para el año que viene compartirá escenario estelar con los cuadros y con la gran idea de combinar todo con todo y no regirnos por la primacía de un tipo de tela o de una estampa. Así me lo confirma Dior en su último desfile (ver acá) que propuso para el ready to wear un juego de colores y estampados con los que es difícil no congeniar.

Dior FW 18/19

Dior FW 18/19

Dior FW 18/19

Volviendo al Príncipe de Gales y a nuestro día a día donde la rutina no admite polleras transparentes como las de Dior, estuve viendo que hay varias marcas nacionales que tienen su versión del blazer con este estampado. La pregunta es si veremos esta tendencia en la calle o si pasará desapercibida, dejando que el abrigo negro continúe siendo la estrella de cada invierno. ¿Notaron que acá, en Buenos Aires, durante el verano lucimos un abanico de colores pero cuando el frío llega nos sumergimos en el negro, el marrón y el gris? 





Yo no puedo hacer alarde de colores: con los años adopté los neutros como favoritos. Me es cómodo encontrar prendas que combinan entre sí y no requieren demasiado tiempo de análisis cada mañana. De igual forma tengo algo de color (una camisa amarilla... ¡qué jugada!) pero claro, todo lo combino con neutros dejando que esa prenda sea la única protagonista.

En base a mi estilo que entiendo puede ser comodín para muchas de ustedes, armé dos collages con el blazer Príncipe de Gales como referencia. Se trata de dos estilos fáciles de adaptar y que permiten sumar a la estampa del momento en nuestro guardarropas.

Primer collage: dos opciones de calzado sin cambiar el resto de la ropa pero aptos para ocasiones completamente distintas.

Segundo collage: ideal para un día de trabajo o una reunión /encuentro formal. Las botas al tobillo en charol también son tendencia.

Y claro que sucumbí al encanto de este saco y me traje uno de Londres. Lo compré en Zara por 60 libras (aprox. $1500) y estaba recién llegado a los percheros del local de Oxford Street. Llega a la cadera y es de corte amplio por lo que resulta cómodo para usar con un sweater antes de que lleguen esos días en los que sólo podemos usar abrigo.

¡Quiero estrenarlo YA!

¿Sí o no al Príncipe de Gales? El martes estuve de recorrida por Av. Santa Fe y ya está presente en varias vidrieras. También vi poleras y sweaters de lana pero los 28° de temperatura impedían que siquiera piense en probarme algo de eso.

Nos leemos durante este jueves... ¡vamos que no falta nada para el fin de semana! 👐